Primero y principalmente debemos mantener la calma en todo momento, tenemos que evitar caer en una situación de pánico y nerviosismo que nos puede llevar a tomar medidas que no sean adecuadas.
Lo siguiente que debemos evaluar es el estado del paciente, examinar qué es lo que ha ocurrido, valorar las heridas o complicaciones que se han producido y tomar las medidas pertinentes.
Acto seguido, debemos llamar a la asistencia médica de emergencia (que pueden ser los números 911 o 112), para que se desplacen al lugar del suceso lo más rápido posible.
Es importante ayudar al paciente para proporcionarle una respiración correcta, mediante la desobstrucción de las vías respiratorias o aplicando la técnica del boca a boca (si el paciente no respira).
Una vez comprobadas las vías respiratorias, debemos valorar la condición circulatoria, midiendo la frecuencia cardíaca y la tensión arterial, esto lo podemos estimar tomándole el pulso a la persona.
Por otra parte, es fundamental que tranquilicemos a la persona accidentada indicándole que todo está bien y que de inmediato llegará la asistencia médica requerida, de este modo evitaremos que el paciente entre en una situación de crisis.
