Para encontrarla no hay que abandonar la citada Isla de la Cartuja, aunque si dirigirse en la dirección diametralmente opuesta, hasta llegar a San Jerónimo.
Allí se alza, con 45 metros (32 sin el «armazón») lo que popularmente es conocido como «El Huevo de Colón», una obra en bronce que representa al histórico navegante portando un mapa oceánico sobre el que figuran las tres carabelas. Todo ello inserto entre amarras y velas de sus navíos, con una ovalada forma que evoca la famosa anécdota del descubridor de América.
Decían que fue Cristóbal Colón el primer hombre que puso un huevo de pie. De ahí se extrajo una expresión que la RAE define como «cosa que aparenta tener mucha dificultad pero resulta ser fácil al conocer su artificio».
